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SALUD ·
VIH: una catástrofe
humana
El sida se ceba en
las mujeres
El informe
anual de Onusida revela que la situación de desigualdad sexual, económica
y social que viven las mujeres en los países en desarrollo las hace más
vulnerables al VIH.
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El sida sigue su carrera
implacable y, como ocurre desde hace veinte años, el VIH sigue segando
la vida de millones de personas. En lo que va de año se estima que cinco
millones de personas han contraído el virus, elevando la cifra total de
infectados a casi 40 millones. De ellos, un 47% son mujeres, porcentaje
que alcanza cifras más altas en algunas regiones como en África (58%)
o el Caribe (49%). Y las previsiones son que estos porcentajes seguirán
incrementándose si no se invierte tanto en programas sanitarios como en
educativos y se ponen en marcha todos los mecanismos posibles para que
la mujer deje de ser considerada un instrumento sexual y de sumisión.
Éstas son algunas de las cifras y ref lexiones que ofrece el último informe
del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida)
y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que, en esta edición, pone
especial énfasis en el alarmante incremento de infecciones en las mujeres,
sobre todo de entre 14 y 24 años.
Según Onusida, el número de mujeres que viven con el VIH ha aumentado
en todas las regiones del mundo en los últimos dos años. Los incrementos
más acusados corresponden a Asia oriental, con un 56%, seguida por Europa
oriental y Asia central, ambas con un 48%.
En el área subsahariana,
las féminas con el VIH suponen el 65% de los 13,3 millones del total de
infectados. Según el director adjunto de Onusida para Europa y América,
Luiz Loures, tres de cada diez mujeres embarazadas en África meridional
están infectadas y en nueve países de esa zona la esperanza de vida ha
caído por debajo de los cuarenta años.
Para muchas mujeres de países en desarrollo, la estrategia preventiva
ABC (abstenerse de tener relaciones sexuales, mantenerse fiel a la pareja
y utilizar siempre un preservativo) es insuficiente. "Si queremos tener
una oportunidad realista de vencer la epidemia, se necesitan urgentemente
estrategias que aborden las desigualdades por razón de sexo", señala Onusida.
"Es indispensable establecer medidas concretas para prevenir la violencia
contra la mujer y asegurar el acceso a los derechos de propiedad y sucesión,
a la educación básica y a las oportunidades de empleo para las mujeres".
Según el informe de la organización mundial, las mujeres jóvenes son tres
veces más vulnerables a la infección que los hombres de esas mismas edades
y durante una relación sexual es dos veces más probable que ocurra la
transmisión del virus del sida de varón a mujer que a la inversa.
Además de ser biológicamente más vulnerables a la infección, muchas mujeres
y muchachas, en particular en África meridional, recurren al sexo como
producto de intercambio para obtener alimentos, servicios, dinero o satisfacer
las necesidades básicas, a menudo con hombres mayores. Estas relaciones
sexuales transaccionales son consecuencia principalmente de la pobreza
y el deseo de una vida mejor.
La capacidad de negociación de la mujer en las relaciones sexuales es
muy escasa en países poco desarrollados, donde la violencia y la explotación
sexual son una parte fundamental de la expansión del sida. Loures abogó
por el desarrollo de microbicidas que permitan a la mujer protegerse de
contagios sin necesidad de consultar a su pareja sexual y subrayó que
la lucha contra la discriminación es fundamental para hacer remitir la
infección en las mujeres.
A esta situación se suma la desigualdad de sexos en cuanto al acceso a
los fármacos. Según los portavoces de Onusida, las escasas personas con
sida en los países en desarrollo que tienen acceso a los tratamientos
antirretrovirales son principalmente varones. Loures calificó de "escándaloso"
e "inmoral" que sólo unas 440.000 personas de los cinco o seis millones
que precisan de terapias antirretrovirales reciban tratamiento, pese a
que la cantidad destinada a los tratamientos se ha incrementado en los
últimos años. El desembolso mundial para el sida se ha triplicado desde
el año 2001, en que se destinaron 2.100 millones de dólares frente a los
6.100 millones del 2004. Pese a estos esfuerzos, la epidemia del VIH sigue
creciendo y siguen sin llegar los medicamentos. Luiz Loure considera que
el sida es una amenaza para el futuro del mundo equiparable al terrorismo.
En el continente europeo hay grandes difrencias entre la zona occidental
y la oriental. En esta últi-ma, el sida está haciendo estragos. Rusia
es el país con mayor número de infectados, casi un millón, de los que
el 40% son mujeres, cuando hace dos años el porcentaje de afectadas por
el virus era sólo del 25%.
En Occidente, la situación es bien distinta. Los 2.190 nuevos casos de
sida diagnosticados el año pasado en España suponen un descenso del 5,2%
respecto al 2002, y confirman una "cierta desaceleración" en la reducción
de la incidencia de esta enfermedad frente a las fuertes caídas del número
de casos iniciada en 1996, indicó la ministra de Sanidad, Elena Salgado.
A estos datos, sin embargo, habría que sumar un "número importante" de
personas que no son conscientes de que están infectadas por el VIH, por
lo que no se han hecho la prueba pertinente, y que, según las estimaciones
oficiales, podrían suponer entre dos mil y cuatro mil contagios anuales.
Según los datos facilitados por la ministra Salgado, el 38% de los casos
diagnosticados el año pasado desconocía su infección hasta que desarrollaron
el sida, porcentaje que aumenta hasta cerca de un 60% en los contagios
por vía sexual. La edad media de detección de la enfermedad se sitúa actualmente
en cuarenta años, frente a los 28 de 1985. Estos datos son, a juicio de
Sanidad, "muy preocupantes", ya que el hecho de que un infectado desconozca
que es portador del sida es un riesgo enorme, sobre todo para las personas
con las que mantiene relaciones sexuales.
Al contrario que en los países en de desarrollo, en España las mujeres
apenas representan una quinta parte de los casos, ya que el perfil del
afectado por el VIH está todavía ligado al consumo de drogas, pese a que
la vía de transmisión sexual fue la responsable de la infección en el
43% de los casos detectados el año pasado.
Pese a que descendieron ligeramente los contagios por uso compartido de
jeringuillas, esta vía sigue siendo la más frecuente para la transmisión,
con casi la mitad de los casos. La transmisión de madre a hijo en el embarazo
y los causados por relaciones heterosexuales de riesgo también bajaron,
mientras que aumentaron ligeramente las infecciones por prácticas sexuales
sin protección entre hombres, que representaron el 15% de los casos.
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